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     LA PARTIDA DE ISOLDA

 

Isolda, con dolor te recuerdo de saberte abandonada en el monte, de por vez primera enfrentarte a la supervivencia como uno mas de tu especie. Cuanto lo siento Isolda, porque sé que podría buscar otra solución,  pero no quiero. Y te dejo ir.

 

Isolda,  sobre mis piernas pasabas las tardes,  acurrucada al tomar la siesta, la que buena madre fue con sus crías, la que comía todo. Cuantas alegrías me diste Isolda, cuanto de mi corazón te di, hasta espulgarte.

 

Que será de ti, mi gata de ojitos tristes, aun al recordarte te echo de menos.