LA SEÑORA GEORGINA

 

 

 

Anoche la recordaba señora, mundana como la conocí. Su corazón no sabe mas que utilizar al de enfrente con una sonrisa larga, lo estudia, lo exprime para desdeñarlo después.  Princesa de pueblo, insegura siempre de su sentir, pues su nobleza la olvidó en su infancia, y sus ojitos teñidos obscuros ya no saben mas que sentir envidia y rencor. Pobre, vive soñando con verse cada mañana al espejo como algún día de joven fue, se llena de angustia que borra al maquillar su triste cara de soledad, de aburrimiento, de grisura. Cuanto gocé de verla viva por un momento, aunque al guardar silencio la escuchaba afilar sus cuchillos y oculta tu mascara descubrí. Ingenua de creer que el mundo empieza y acaba en tu reino, ordenas a todos y buscas entre tus súbditos complacencias, pero pena me da al verte desde la barrera sin súbditos, sin reino, pues no eres reina y tonta, se te va la vida.

 

 

 

     
 

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